ERNESTO JARTILLO... los cimientos grotescos

¿Nunca les ha ocurrido que, en una noche de tertulia, tras la nebulosa de un bar con ruidos, atracciones, impulsos, movimientos... les ha inquietado realmente qué sucedía a su alrededor?

Todos tenemos a un analista dentro. A un sociólogo en potencia. Lejos del hipócrita convencimiento de que se necesita un papel para convencernos de qué coño somos, somos capaces de asegurar que sólo observando, participando de tu sociedad y descubriendo cómo suceden las cosas, estamos investigando, aspirando a contribuir, al menos al estudio.

Así pues, todos somos, tu eres, yo soy... Ernesto Jartillo.
...
Nació en Hornachos, provincia de Badajoz, a comienzos del siglo XX, viajó y trabajó por media Europa. Investigó y escribió en su cuaderno de azul cielo con su boli de algodón de azucar.

Temas



publicidad

¿Y estos anuncios?

Enlaces

Arte de Vivir

Otros

Archivos

 

QUISE HOY

20080627123422-copia-de-navidades-2006-1-.jpg

"quise hoy, sin ir más lejos, comenzar mi epistolario. Pero no a los lectores borregos, herencia de la ingenuidad, sino a los sabios que no leen, al cumplidor paisano que redime sus culpas entre chácharas absurdas, las más, de copa, tapa y vino.

 

Quise hoy, decía, rendir homenaje a todos aquellos extraños que moriremos sin ver la mar, la del azul profundo de sus aguas, aunque acompañamos adolescencias con su aleteo.

 

Y el por qué no es obvio, sino sincero, no es absurdo, sino espontáneo. No quise ser sin serlo, el narrador de tu relato.

 

Buscábamos tú, o tu Platero, como algodón. Encontrando salvas justicieras, cuando existen los viscos que enlazan trasnochadas aptitudes.

 

¿Cómo encontrar el comienzo, cuando uno no ha empezado?

 

Y, en estas, fui. O fueron. O se organizaron los pasos guiados. Como una procesión. Ordenada. Perenne. Caduca en mis ojos. Sonrisa en tu luna, o en tu páramo. Poemas en el desierto, que busca el santa santorum de la brisa.

 

Somos un simple grano, que vuela desde el desierto vacío. Como un grano sucio volverá, pasando suave, desapercibido.

 

Si cae la noche, bajo el triste amparo de unas vacas rumiando en el verde prado, recordaré la palabra, que te ampare. Su vida, y la nuestra, es la de la imagen vacía, y la herencia, fortificada en genes desarbolados.

 

Aquí espera tu canción, y tu odisea"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras contra la leucemia y el Iniciador Zaragoza (networking entre emprendedores).