
La dinámica de la sociedad civil de nuestra democracia ha vivido distintas etapas. La dificultad que en un estado democrático joven como el nuestro, ha tenido la sociedad civil para actuar como una verdadera fuerza de choque, del triunfo de la gente sobre el estado, es manifiesta.
La politización de las instituciones privadas, que clientelarmente rinden pleitesía a intereses económicos (léase partidistas), es un secreto a voces. Aunque por supuesto todos tratan de tapar este clientelismo, estos intereses, en la más rimbombante demagogia, haciéndonos creer imbéciles.
La necesidad de líderes, el poco espíritu de lo público, del servicio general, la apatía generalizada, no es tanta como se piensa. En la sociedad moderna son los medios de comunicación los que atemperan el corral, el corral de nosotros, las gallinas, haciéndonos ver lo que unos intereses políticos y económicos quieren que veamos.
España siempre ha dado gentes comprometidas, luchadoras, sensibles... grandes poetas. España siempre ha tenido un enorme potencial social, aunque no siga pareciendo mentira.
Es necesario, en este mundo, que la "gente" seamos capaces de crear contrapoderes. Y cuando estos contrapoderes se "apalanquen", se aburguesen, se politicen, destrozarlos, tirarlos a la basura y seguir creando contrapoderes. Hay fórmulas, plataformas y recursos legales y alegales para crear dichos contrapoderes, para tensar la cuerda de los gobiernos, de los bancos, de las multinacionales... Hay recursos y hay gente...
Los contrapoderes son los que cambian las cosas, los que impulsan la verdadera esencia de lo social. Destruyamos, deconstruyamos, creemos, construyamos... como una forma más de hacer poesía con nuestras vidas.
Autor: Pedro Elhombre
Fecha: 11/01/2008 14:40.
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