
Tanto importa¡
En el mundanal ruido de la calle repleta de coches y de gentes. En la Calle Mayor, tranquila y sosegada, del pueblo más pequeño. En el bar de compañía granta o las casas de putas. En el alfeizar rocoso de un monte yermo. En la soledad innífuga del desaliento más atroz. En la familia espesa, de gentes amargas, de risas o llantos.
El mundo es y ha sido hipócrita. Hipócrita es su rey y su reina noble. Hipócrita es la manzana y el árbol caído, hipócritas sus hojas, su ramaje absorto, observando la inmensidad.
La hipocresía no es un lujo. La coherencia es la excepción.
¿Porqué sufrir tanto? ¿Porqué añadir leña a la hoguera triste de la vida?.
Hipocresía debió nacer en los confines del tiempo, para girar la cara a la "casi verdad" y arrimarse al sol cálido de la "casi mentira". Hipocresía nació para felicidad del mundo, para "regatear" a escondidas a la vida y sus gentes. Supongo que todos son hipócritas alguna vez en su vida, pero duele. Porque la hipocresía es consejera del egoísmo, de la felicidad de uno contra la de otros. Y si la felicidad de uno, a veces, viene impuesta con la infelicidad de otros, de tantos, la hipocresía es el sostén de esta injusta humanidad.
Aboguemos por la coherencia. Seamos utópicos. Huyamos de la "casi mentira". ¿porqué hacer más daño si el daño existe de por si?.
Luchemos por la República de la Utopía. Luchemos contra el Reino de Hipocresía.
Y que ni el cariño se desvanezca en su turbia mentira.
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